lunes, 31 de mayo de 2010

¿terminado o inacabado?

Cartas de los males del pasado, encuentros con antiguos amores, huidas de antiguos amantes, visitas del primer amor platónico y el beso aniquilador proveniente de tu última cita sin un segundo mensaje, llamada o citación, dan a lugar a que una idea se plante en tu mente y este decidida a arrollarte.
El pasado a veces quiere matarme.
Dicen, “no olvides lo bueno, recuerda para no cometer los mismos fallos y borra lo más desagradable”.
Pero nadie te dice, recuerda, es pasado, y si es así, por algo será.
Te ves inmerso en recuerdos y en nostalgias estúpidas, en sentimientos perdidos que, sin saber cómo, has vuelto a encontrar. Caras y sonrisas, miradas y roces, mariposas en el estomago y pasiones desatadas. Pero tu corazón parece no recordar esa herida que le parte en dos cuando parece querer volver a por más.
Y la cuestión es, ¿somos masoquistas, o es que acaso nuestro subconsciente nos dice que dejamos algo sin terminar en el pasado?
Todos hemos repetido alguna vez con un ex, ya sea sexualmente, el típico intento de amigos que nunca sale bien o, fatídicamente, vuelto a algo más serio, creyendo que podría ser algo mejor que lo que tuvisteis anteriormente.
Quizá, hay algo de nuestra historia que nos guste más que el momento que estamos viviendo e, ideológicamente, nos gustaría vivir en ese segundo antes que pasar otro más en el presente. Lo único que dejamos en el pasado son nuestros propios sentimientos, y tristemente es de lo que nos acordamos, nunca de nuestro raciocinio de aquel entonces que te hizo hacer las cosas como las hiciste.
El pasado no es mejor, simplemente, conocido.
Y, ¿el pasado nos ayuda a sobrevivir, o es solo un ancla que nos impide mirar hacia el futuro?
Tenemos memoria, y eso nos impide, en ocasiones, volver a tropezar con la misma piedra, pero, ¿acaso no te hace también tener miedo de andar descalzo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario