Cartas de los males del pasado, encuentros con antiguos amores, huidas de antiguos amantes, visitas del primer amor platónico y el beso aniquilador proveniente de tu última cita sin un segundo mensaje, llamada o citación, dan a lugar a que una idea se plante en tu mente y este decidida a arrollarte.
El pasado a veces quiere matarme.
Dicen, “no olvides lo bueno, recuerda para no cometer los mismos fallos y borra lo más desagradable”.
Pero nadie te dice, recuerda, es pasado, y si es así, por algo será.
Te ves inmerso en recuerdos y en nostalgias estúpidas, en sentimientos perdidos que, sin saber cómo, has vuelto a encontrar. Caras y sonrisas, miradas y roces, mariposas en el estomago y pasiones desatadas. Pero tu corazón parece no recordar esa herida que le parte en dos cuando parece querer volver a por más.
Y la cuestión es, ¿somos masoquistas, o es que acaso nuestro subconsciente nos dice que dejamos algo sin terminar en el pasado?
Todos hemos repetido alguna vez con un ex, ya sea sexualmente, el típico intento de amigos que nunca sale bien o, fatídicamente, vuelto a algo más serio, creyendo que podría ser algo mejor que lo que tuvisteis anteriormente.
Quizá, hay algo de nuestra historia que nos guste más que el momento que estamos viviendo e, ideológicamente, nos gustaría vivir en ese segundo antes que pasar otro más en el presente. Lo único que dejamos en el pasado son nuestros propios sentimientos, y tristemente es de lo que nos acordamos, nunca de nuestro raciocinio de aquel entonces que te hizo hacer las cosas como las hiciste.
El pasado no es mejor, simplemente, conocido.
Y, ¿el pasado nos ayuda a sobrevivir, o es solo un ancla que nos impide mirar hacia el futuro?
Tenemos memoria, y eso nos impide, en ocasiones, volver a tropezar con la misma piedra, pero, ¿acaso no te hace también tener miedo de andar descalzo?
lunes, 31 de mayo de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
piscina, trampolin y aliño.
A menudo, suelo pensar en mis relaciones de pareja, incluso en mis relaciones sin más.
Suelo decirme que debería dejar de controlarme tanto. Controlar lo que digo. Lo que hago. Incluso, en ocasiones, lo que pienso. Y más a menudo de lo que debería, lo que ser.
¿Donde está la línea divisoria entre el que finges algo que no eres y el que simplemente cambias algún aspecto de ti? ¿Es realmente posible cambiar? Si lo es, realmente hacerlo es difícil.
Dejarse llevar suena demasiado bien. “Tirarme a la piscina”, me digo, suspiro y rio. Todos esos factores dan miedo. Tirarse de cabeza cuando no sabes cual hondo es tu fondo. Saltar desde un trampolín encharcado y resbaladizo. Salir del agua con el bañador fuera de su sitio.
Quizá, sepa lo divertido y morboso que puede llegar a resultar el miedo al dolor, la excitación que produce lo desconocido y la locura de lanzarte a algo o alguien sin saber muy bien que consecuencias te deparara. Sin límites. Sin barreras. Sin mascaras tras las que esconderte.
Y eso asusta. La mayoría de la gente suele encontrar en ello lo saldo y picante de la vida.
¿Vivo yo en una ensalada sin aliñar? Parece ser que sí.
Ya he metido la pata alguna que otra vez, y, al salir del agua, tras haberme caído desde lo más alto del trampolín, dando vueltas en el aire provocando carcajadas, nada de ello resulto ser tan patético. Fue tan fácil como poner esa cara bonita, la sonrisa tonta, atusando el pelo húmedo mientras las gotas caen por tu cuerpo y el resto, lo se hace solo. Pasas desapercibido ante el dolor. Pasas inadvertido ante la vergüenza. Y acabas por ser invisible para la pasión, el deseo y el amor. Tu coraza se hace más fuerte que tu propio yo. Y debajo de esa mascara es donde se guardan las lagrimas que escondes de los que te vieron caer de lo más alto.
Dejar de controlarse tanto. Eso desataría demasiados sentimientos.
Llorar como un niño. Gritar como un loco. Reír como un histérico. Follar como un salido. Amar como un romántico y desesperado idiota.
Suelo decirme que debería dejar de controlarme tanto. Controlar lo que digo. Lo que hago. Incluso, en ocasiones, lo que pienso. Y más a menudo de lo que debería, lo que ser.
¿Donde está la línea divisoria entre el que finges algo que no eres y el que simplemente cambias algún aspecto de ti? ¿Es realmente posible cambiar? Si lo es, realmente hacerlo es difícil.
Dejarse llevar suena demasiado bien. “Tirarme a la piscina”, me digo, suspiro y rio. Todos esos factores dan miedo. Tirarse de cabeza cuando no sabes cual hondo es tu fondo. Saltar desde un trampolín encharcado y resbaladizo. Salir del agua con el bañador fuera de su sitio.
Quizá, sepa lo divertido y morboso que puede llegar a resultar el miedo al dolor, la excitación que produce lo desconocido y la locura de lanzarte a algo o alguien sin saber muy bien que consecuencias te deparara. Sin límites. Sin barreras. Sin mascaras tras las que esconderte.
Y eso asusta. La mayoría de la gente suele encontrar en ello lo saldo y picante de la vida.
¿Vivo yo en una ensalada sin aliñar? Parece ser que sí.
Ya he metido la pata alguna que otra vez, y, al salir del agua, tras haberme caído desde lo más alto del trampolín, dando vueltas en el aire provocando carcajadas, nada de ello resulto ser tan patético. Fue tan fácil como poner esa cara bonita, la sonrisa tonta, atusando el pelo húmedo mientras las gotas caen por tu cuerpo y el resto, lo se hace solo. Pasas desapercibido ante el dolor. Pasas inadvertido ante la vergüenza. Y acabas por ser invisible para la pasión, el deseo y el amor. Tu coraza se hace más fuerte que tu propio yo. Y debajo de esa mascara es donde se guardan las lagrimas que escondes de los que te vieron caer de lo más alto.
Dejar de controlarse tanto. Eso desataría demasiados sentimientos.
Llorar como un niño. Gritar como un loco. Reír como un histérico. Follar como un salido. Amar como un romántico y desesperado idiota.
sábado, 6 de marzo de 2010
la mentira adornada de una noche de concierto.
entiendes esa sensacion de que la materia se acabe y tan solo quede el aire?
esa sensacion de vacio en el que te sientes gigante, porque sabes que nada podra contigo, ahora que has superado tu ultima aventura. Y como si fueras cual heroe, aparece un nuevo villano para hacerte sentir un nuevamente enano delante de lo que ahora sera una nueva vida.
Una vida en la que el fondo de tu pensamiento, siempre, sera este nuevo villano, que te roba los momentos a solas, destroza cuando intentas conciliar el sueño y te hace quedarte en la cama entre sus falsos brazos de ensueño.
esa sensacion.
Dicen que un clavo saca otro calvo, pero, no fue asi en mi caso.
Unos pajaros se marcharon al medio dia, y el vacio que dejaron, le ocuparon otros de madrugada, como si fuera algo inconcedible que ese pedazo de mi interior este hueco, como si, sin un villano, me sintiera menos heroe.
Y si, sacame de aqui. lo escucho de fondo. y ahora este es el fondo y yo no dejo de darle al play.
Y como dice el eco de esa cancion en mi cabeza, ¿porque apartas la mirada, si te pillo mirandome otra vez?
La noche mas o menos acabo como empezo, solo que con una frasecita celebre de mas, ya sabes, la que acompaña a los dos besos de despedida y te hace sentir imbecil por tu estupida timidez y tu fingido orgullo.
y todo esto tan solo es una gran mentira dentro de esta resaca del dia de hoy o una verdad adornada con un poco de magia, para que las palabras suenen mas trascendentales en tus oidos.
Porque, tal y como dice tu voz, para peliculas no estoy yo.
Porque, los villanos aparecen nada mas que en las peliculas de accion.
esa sensacion de vacio en el que te sientes gigante, porque sabes que nada podra contigo, ahora que has superado tu ultima aventura. Y como si fueras cual heroe, aparece un nuevo villano para hacerte sentir un nuevamente enano delante de lo que ahora sera una nueva vida.
Una vida en la que el fondo de tu pensamiento, siempre, sera este nuevo villano, que te roba los momentos a solas, destroza cuando intentas conciliar el sueño y te hace quedarte en la cama entre sus falsos brazos de ensueño.
esa sensacion.
Dicen que un clavo saca otro calvo, pero, no fue asi en mi caso.
Unos pajaros se marcharon al medio dia, y el vacio que dejaron, le ocuparon otros de madrugada, como si fuera algo inconcedible que ese pedazo de mi interior este hueco, como si, sin un villano, me sintiera menos heroe.
Y si, sacame de aqui. lo escucho de fondo. y ahora este es el fondo y yo no dejo de darle al play.
Y como dice el eco de esa cancion en mi cabeza, ¿porque apartas la mirada, si te pillo mirandome otra vez?
La noche mas o menos acabo como empezo, solo que con una frasecita celebre de mas, ya sabes, la que acompaña a los dos besos de despedida y te hace sentir imbecil por tu estupida timidez y tu fingido orgullo.
y todo esto tan solo es una gran mentira dentro de esta resaca del dia de hoy o una verdad adornada con un poco de magia, para que las palabras suenen mas trascendentales en tus oidos.
Porque, tal y como dice tu voz, para peliculas no estoy yo.
Porque, los villanos aparecen nada mas que en las peliculas de accion.
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